Dióscoro Rojas es conocido como el “guaripola” de los guachacas en Chile, ese movimiento que defiende los valores de la chilenidad, la que antiguamente era calificada como “rota” o “piojenta”, pero que ellos le dieron otro significado, uno del que los pobres podían estar orgullosos. Desde 1997, cuando el movimiento guachaca se convirtió en una realidad gracias a Dióscoro, Raúl Porto y Andrés Meneses, han calificado a los guachacas como: humildes, cariñosos y republicanos.

Por Luna Grado

Y Dióscoro ha demostrado no olvidar lo que significa ser guachaca, aun cuando el movimiento se ha masificado y sido acusado de volverse “cuico”. Su humildad y cariño la muestra en cada actividad que organizan, como la entrega de calzoncillos largos a personas que viven en la calle; y su republicanismo se ha consagrado este año, ya que fue escogido consejero regional por Santiago.

Aun cuando se encuentra ocupado acostumbrándose a su trabajo como Consejero Regional, se hace el tiempo para sentarse a conversar sin apuros. Al preguntarle por qué decidió postular al cargo, cuenta que hace años la gente le pedía postularse a diputado, pero él aún no se creía preparado para eso, así que lo ignoraba. Finalmente fue un candidato a diputado quien le dio el impulso a participar.

“Él me convenció, porque quería ser diputado y podíamos trabajar juntos, todo se dio naturalmente. Igual en el Partido Socialista están la mayoría en contra mío, porque soy un bicho raro dentro de la política, pertenezco al partido, pero no había hecho escuela ni era muy militante”, cuenta. El candidato que lo convenció no logró el triunfo, pero gracias al apoyo transversal de la gente que tiene Dióscoro, él sí se quedó con su puesto como consejero regional.

Lo que espera lograr como consejero regional es redefinir en qué usar los recursos que les otorgan, ya que para él se ocupan en reconstruir patrimonio, pero un patrimonio que no tiene mucho que ver con la festividad popular o la chilenidad. “Por ejemplo, está bien que queramos reconstruir las iglesias, pero no se puede ir el 70% de los recursos en eso. Porque no reconstituimos otras cosas que son de toda la gente, como por decirte algo, los barrios donde antes estaban las chinganas”.

¿Y qué es la chilenidad para Dióscoro? Para él, es un concepto distinto a “cultura chilena”, ya que ese concepto dejaría fuera, por ejemplo, a los rancheros o cumbiancheros, además de haber sido apropiado por las élites políticas para atraer a los sectores populares. En cambio, la chilenidad que quieren los guachacas es amplia, incluye a todos los chilenos y sus formas de expresión cultural, incluso aquellas herencias de otras culturas que se han arraigado en nuestra sociedad.

Incluso la chilenidad que defienden los guachacas está abierta a la diversidad sexual, por eso Dióscoro creen que se han adelantado un poco al tiempo, ya que, por ejemplo, el año 2012 en la cumbre de Antofagasta, tuvieron una reina guachaca transexual, a la cual nunca le cerraron la puerta. “La chilenidad significa eso para nosotros, que este país alcanza para todos. Creemos que hemos contribuido a ir cambiando la sociedad, y hoy tenemos en discusión cuál es la nueva chilenidad que queremos construir”, sostiene.

Cree que esta nueva chilenidad se construye entre todos, sin que tampoco importe su posición política, aunque muchas veces se asocie lo guachaca con la izquierda.

“Cuando hablo con gente de derecha les digo que tenemos algo en común, un territorio, una Constitución, y también una identidad, la lengua y las tradiciones; y si tú estai de acuerdo con eso construyamos algo en conjunto”.

Para él, el objetivo principal es reconstituir y recuperar la felicidad de las personas, porque sin felicidad no se puede ni soñar. Y sin soñar no se puede cambiar el futuro.

Una de estas instancias donde la gente puede reencontrarse con la tradición de la chilenidad es la Cumbre Guachaca que se hace veinte años, y que este año nuevamente se hará en la Estación Mapocho. En esta Cumbre se han presentado grandes artistas que representan a la cultura guachaca, y este año contará con la participación de los Vikings 5, la Sonora Barón, Villa Cariño, entre otros.

La organización de la Cumbre nunca ha sido fácil, los recursos no son fáciles de conseguir, y aunque ahora les es más fácil encontrar auspiciadores, los han estafado. “El 2015, un tipo que conocíamos hace 35 años y que estaba produciendo el evento, nos estafó con toda la plata. Y eso nos afectó harto, porque el cara e’ raja nos estafó en nuestra cara”. O también, hay pequeños eventos guachacas en otras ciudades, en las que les copian los logos o carteles sin preguntarles por los derechos de autor de los diseñadores. Aun así, la Cumbre se sigue haciendo, gracias al esforzado trabajo de los guachacas que año a año siguen levantando el evento.

“Nosotros vamos a seguir en esto, adelantándonos un poco al nuevo cuiquerío”, dice sobre ese cuiquerío que él mismo define como aquellos a los que no les gusta Chile, que piensan en irse al extranjero, valoran más la cultura gringa o inglesa, y solo se sienten orgullosos de ser chilenos cuando Chile es campeón en algo. Son ellos mismos los que en vez de preguntarse cómo cambiar al país, se van al extranjero a aprender como mejorar, y vuelven al país solo a destruirlo. Para Dióscoro todos tenemos algo de guachacas, por lo que los cuicos no soportarían tanto tiempo “viviendo una vida tan fome y estructurada, entonces ellos ya van para allá”.

El guaripola mencionó en una entrevista para el Hogar de Cristo que Michelle Bachelet era una guachaca, ya que es “alegre, dicharachera, güena pa cantar. En ese sentido es súper chilena. Además, tú la veí y te enamorai, no de ella, de su carisma”. Al preguntarle si hay lugar para un guachaca en el gobierno de Piñera, afirma que no está seguro.

“Es raro como se mueve la política. En San Bernardo la alcaldesa es UDI y cuando fui me preguntaron cuándo íbamos a hacer algo por la gente. Y no me ha llamado ningún alcalde de mi tendencia, entonces es super extraño. Igual entre los guachacas hay gente de derecha”, reflexiona. “Por ejemplo Américo criticó al gobierno de Michelle Bachelet, que no se preocupaban de no sé qué, y ¿tú creí que los que están con el gobierno de Bachelet alegaron? No po, lo contrataron en todos lados igual”.

A sus 68 años, Dióscoro Rojas sigue manteniendo los ideales guachacas que lo han caracterizado durante toda su vida: humildad, cariño y republicanismo. No solo a través de la Cumbre Guachaca y las actividades solidarias que suele promover, sino que ahora con un cargo como consejero regional a través del cual el guaripola intentará seguir rescatando el patrimonio de la chilenidad.